lunes, 26 de enero de 2015

Atletismo. Otra asignatura pendiente para Juan.

A continuación nos hacemos eco de una nota que nos envía un joven atleta amigo de CILUS. No tiene desperdicio:

Linares, segunda ciudad con más habitantes de la provincia cuenta con unas instalaciones para la práctica del atletismo (deporte base por excelencia junto a la natación) paupérrimas. Solamente cuenta con una pista de 250 metros con 5 calles, cuando las medidas reglamentarias son 400 metros con 8 calles.

El estado de la pista, más allá de sus dimensiones, también es altamente deficiente ya que no existe material para la mayoría de las pruebas atléticas, como el salto de altura o pértiga, o este material es insuficiente o se encuentra en mal estado (vallas, discos de lanzamiento, jabalinas, etc).

Estas adversas condiciones para los que allí entrenamos, ya sea para atletas de élite (campeones de Andalucía y España incluidos), deportistas por libre o miembros de las Escuelas Municipales que en unos años tomarán el relevo de los actuales atletas de élite, ha llevado en diversas ocasiones a los diferentes clubes deportivos de la ciudad a reclamar al Ayuntamiento una solución a dicho problema recibiendo, en el mejor de los casos, simplemente vanas promesas a cambio.

La última de estas promesas llegó en la primavera de 2014, cuando la Concejal de Deportes se comprometió a empezar a buscar emplazamientos para ubicar la ansiada pista de 400 metros y 8 calles.

Nuevamente estas esperanzas fueron vanas, pues la última noticia (en palabras de la Concejal a los representantes de los clubes deportivos) es que en vista de la "poca cohesión existente entre los diferentes clubes deportivos" se retractaba de sus palabras y simplemente cambiaría el tartán existente, como recientemente ha salido anunciado en prensa.


Así pues, la Concejal se desvinculaba de su promesa y dejaba claro que el ayuntamiento no iba a cumplir con sus obligaciones de oficio y que solo actuaría como debería “en caso de grandes protestas organizadas” por parte de los usuarios.

miércoles, 14 de enero de 2015

Prohibido prohibir

Desde que somos niños, una de las primeras palabras que aprendemos es prohibido: prohibido ir allí, prohibido jugar con esto,.. Pero a lo largo de los años y con el crecimiento del cuerpo y sobre todo de la mente, nos damos cuenta que en realidad la palabra prohibido tiene un carácter distinto a como nos lo decían nuestros padres, queriendo evitarnos un peligro o que aprendiéramos de su prohibición. Como nosotros, el lenguaje también evoluciona, prohibido debería ser una palabra que a su vez estuviera “prohibida” en ciertas situaciones.

Sobre todo en una que tanto ha dado que hablar en Linares. A finales de octubre de 2014 el Ayuntamiento de Linares daba a conocer la restricción de la circulación de bicicletas en el Paseo de Linarejos. Paseo emblemático que muchos linarenses utilizan para acceder a la vía verde. Esta restricción fue, además de algunas quejas vecinales, aconsejada por un señor que es cabeza de cierto partido, que semanas antes hablaba de un “Proyecto Vial” para una Linares movida en bicicleta. Curiosa ironía.

Esta restricción, obviamente, es acompañada con su respectiva multa de 200 euros, en caso de utilizar una bicicleta en nuestro querido Paseo. Algunas de las opiniones favorables a esta prohibición se referían a la “cantidad de atropellos” que se producían por parte de los ciclistas. ¿Realmente es una excusa para prohibir el tránsito de bicicletas? Antes de prohibir, ¿se ha propuesto alguna solución para toda la gente que utiliza este medio de transporte, por hacer deporte, o por el simple hecho de pasear?

Tras la restricción, se sucedieron numerosas quejas contrarias a esta decisión tomada por el Ayuntamiento de Linares, además del centenar de personas que se concentraron montados en bicicletas, que precisamente llevaban como lema el título de este artículo, PROHIBIDO PROHIBIR.

Desde CILUS defendemos no sólo el uso de la bicicleta como medio de transporte para la protección del medio ambiente y reducir la contaminación y el ruido de la ciudad, sino para un uso deportivo, saludable y por el simple disfrute de dar un paseo en bicicleta, siempre respetando a los demás, ya sean peatones u otro tipo de vehículos.


A su vez y en general, creemos que este tipo de prohibiciones deben evitarse cuando no existan motivos contundentes y sobre todo, cuando antes no se han intentado otras soluciones ni otras alternativas que puedan solventar el supuesto problema.

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