lunes, 29 de diciembre de 2014

Pongamos que hablo de Linares

Un joven (o una joven, lo mismo da) como cualquier otro despierta una mañana y se prepara para ir a trabajar. Mientras desayuna, entra en internet para ver las noticias de su ciudad, ¿de donde es este joven? Pongamos que hablo de Linares. Este joven se levanta pensando en qué estará pasando en su tierra, ya que debido a la incertidumbre sobre su futuro, como el resto de jóvenes de su edad en la ciudad, tomó la decisión de ir a otra en busca de un empleo. Los días se le hacían eternos y no veía fin a la agonía de estar parado sin nada que hacer.

Se despidió de su familia, de sus amigos, de todo lo que quería y se fue, solo, a buscar un futuro incierto, y con unas condiciones que siempre dejan bastante que desear.  Demasiadas horas trabajando, para recibir escasamente lo suficiente para pagar los gastos de alquiler y poco más, lo peor, como él piensa muchas veces es “por lo menos tengo trabajo”.  Este pensamiento, lejos de darle consuelo le atemoriza y le duele aún más, da igual la edad que tenga, porque sabe que no es el primero, ni será el último en abandonar Linares.

No sólo jóvenes formados y con ganas de empezar su vida laboral y de comerse el mundo, también son muchas familias, amantes de su tierra, que no tienen más remedio que empaquetar sus cosas y marcharse lejos de aquí, dejando Linares cada vez más vacía y parecida a un cementerio. Lo que realmente le duele al exiliado no es tener que marchar, dejar a sus seres queridos y mirar hacía delante, lo que al linarense le duele de verdad es tener que abandonar su tierra y ver que no hay una mejora, que volverá a Linares en vacaciones (si es que las tiene) y ver que cada vez hay menos gente, más personas que se han ido, más locales vacíos, muchísimos sueños frustrados e ilusiones rotas, pero eso no es lo peor.

Lo peor querido paisano, es que parece que no nos importa a nadie, sobre todo a nuestros gobernantes, que camino (si nada lo evita) de su cuarta legislatura, no les parecen pocas las promesas incumplidas y la cantidad de linarenses que han dejado su ciudad, sino que además se han quedado mirando sin reaccionar como Linares empezaba a morir. No olvidemos también a la oposición fantasma, sin movilizarse realmente por Linares, sólo por intereses, o presentando un estratosférico proyecto deportivo, que aunque necesario, no es la prioridad.

Pero no nos olvidemos del linarense que realmente acude a las urnas para ejercer su derecho a voto, quizá por incrédulo, quizá por miedo a lo desconocido o por recibir ayudas, subsidios por afinidad a algún partido, no ha sabido tampoco reaccionar y exigir el cambio político que Linares lleva necesitando desde hace años.


Desde Ciudadanos Libres Unidos de Linares, nos comprometemos a luchar día a día por nuestra ciudad, ya que aunque jóvenes, llevamos en la sangre Linares, y así lo sentimos. Nos duele ver que nuestra tierra esté muriendo y nadie haga nada por remediarlo, al igual que sentimos al linarense que marcha y no puede luchar por el futuro de su tierra. Nosotros estamos comprometidos con estos jóvenes y con nuestro futuro, que es a su vez el futuro de nuestra tierra, de nuestro devastado Linares.

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